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¡Dia Atroz!

Las historias de un "abuelo"
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cuando el dia fue atroz
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¡Dia atroz!
En una noche cualquiera, ya que en este planeta lo que hay mas noches que días, nació del fruto del amor, y en este caso es literal ya que esta raza nacía de un árbol, el ser más bello del mundo. Creció rodeada de otros seres de su misma especie que la cuidaban, la alimentaban y jugaban con ella, era una vida feliz.

Cuando cumplió tres ciclos lunares, lo que para nosotros seria unos 16 años, empezó ella a querer lo que no tenía e infravalorar lo que tenía, y es esa época cuando el apéndice que le salía en la frente le empezó a crecer como símbolo de la ya madurez.  En esa época cuando empezó a conocer a otros individuos fuera de ese circulo protector en el que vivía, eran iguales a ella, pero a diferencia de sus familia y amigos, ellos le tentaban con eso que había detrás de la montaña sagrada.

Cada noche que pasaba con sus breves días, ella estaba mas con esos amigos que le prometían o le enseñaban lo que no tenía, cada vez ellos le hacían olvidar lo que poseía y la provocaban una ansiedad por lo que ella deseaba. Le daban frutos prohibidos, le decían palabras sin peso, y le decían que sus amigos y familia eran culpables de no vivir esa vida que le habían mostrado.

Una vez el ser mas anciano del grupo de la familia y amigos, intentó hablar con ella, explicando o intentando explicar, lo que era real o lo que pudiera ser una manipulación, le intentaba explicar que algunos regalos son envenenados, y que la vida, no era ese que tanto ansiaba ahora, y que quizás tendría un coste que no se podría pagar.
Ella salió enfadada porque le decía el anciano mentiras, divagaba, y que no era tan malo vivir una vida en una eterna fiesta de regalos, dulces y ningún problema. Ella decidió vivir una doble vida, la que su familia y amigos diciendo a los demás lo que ella creía querían escuchar, y otra con sus nuevos amigos, su nueva familia que le daban todo lo bueno y ella quería.

Al final de una noche y cuando el día empezaba y su familia se fue a descansar, dijo la misma mentira de siempre para irse con sus verdaderos amigos a esa prometida fiesta que tanto le gustaba. Ella tenia que celebrar que ya le creció totalmente el apéndice, y en su punta ya brotaba esos hilos donde su raza demostraba la edad adulta ya. Ella salió con mentiras y escuchando las mismas palabras, de amor, que se cuidará, sobre todo de los que le prometían cosas o te regalaban cosas.

Ella se fue nadando como siempre a ver a sus verdaderos amigos, no sin ver como su familia y amigos, la mayoría se despedían mirando como se alejaba nadando. Pero le daba igual, hoy era su fiesta y estaba contenta porque estaría con todos los que si se preocupaban por ella. Ella se sentía especial, única, querida y deseando llegar. Cuando llego al sitio vio que ya había una fiesta montada, busco a sus amigos y estos le dieron lo que ella tanto quería, los frutos que olvidan los malos sentimientos, que nubla a la pena y te inunda de una falsa alegría.
Uno de esos amigos le indico que si ella quería le enseñaba al vincularse con el apéndice, y ella no sabía si porque era un deseo que tenia desde que le conoció, o la fruta, o eso era el verdadero amor, le dijo, no si cierto pudor, que vale. Ella se fue nadando junto a él, y nerviosa, por esa primera vez, no se fijo a donde se iban. Giraron unas rocas, y ahí estaban otros como ellos y que alguna fiesta a tras ella vio, pero algo dentro de sí, la gritó, ¡vete de ahí!

Ella cuando intentó, si ni si quiera a penas en poder pensar en salir, se vio como le ofrecían mas frutos, mas luces de colores, mas sonidos mareantes. Pidió salir a su amigo que la llevo, ¡que no la dejará sola ahí!, pero ahora ya entre los efectos de la fruta, el agobio del lugar y el miedo, ya no le escucho y vio como él se fue con su grupito alejándose de ella.

La dejo sola ante estos individuos que cuando vieron que apenas se movía, empezaron a tocarla y pasarla entre ellos como un juguete inanimado, ella no sabia que decir ni hacer, se acordó de lo que el anciano le dijo, añoró la seguridad de su familia y la protección de sus amigos.

Pero cuando pensó que ya todo terminó, notó, como algunos se acercaron a ella, le tocaron su apéndice, jugaron con él aunque ella gritaba que pararan y cuando pensó que no podía pasar algo, sintió lo mas desgarrador que una persona pudiera soportar, notó como varios de los que decían ser sus amigos, de los que le dieron esas frutas,  de los que le dijeron esas palabras ahora vacías, los que prometieron en baldo, protegerla de todo mal, ya no que jugaban con su apéndice sin su permiso, sino, sintió como uno de ellos se lo arranco brutalmente, entre disfrute y risa de ellos.

Ella se sintió humillada, ultrajada, engañada, rota y herida su alma; ya no por el dolor de la amputación traumática, si no por la pena, el sentirse sucia, el sentir como defraudó a su verdadera familia, a sus amigos que estaban durmiendo, tras el engaño de tantas veces de ir con una inexistente amiga, y a la angustia de que decir o como justificar la falta de su apéndice. Ella se dejó abrazar por la sombra del desmayo deseando despertar y que fuera toda una pesadilla infernal.

Llegaron a la casa del anciano sin que nadie los viera, aún era de día y dormían aun, le ofreció el anciano una bebida para limpiar su cuerpo de todas las frutas bebidas, le ofreció el regalo de oír su alma dolorida y le ofreció la cálida sensación de sentires amada y querida. Ella no sin lágrimas en sus ojos por las atrocidades sufridas, no sin sentir su alma herida, le contó al anciano lo ocurrido y le pidió consejo del futuro que ahora le vendría.

El anciano le recordó lo que antes le decía, le hizo pensar que jamás ni la obligó, ni criticó las acciones que ella hacía, no le hizo promesas vacías y falsas, no le pidió nada a cambio de nada, siempre la respetó, y la dejó tomar las decisiones que ella quería. A veces todos nos equivocamos en nuestras vidas, pero tenemos que aprender a vivir con ello pero que le aconsejará que no mintiera por nada y menos lo que sucedió en ese día. Que sus verdaderos amigos y familia pudieran sentirse cabreado e indignados, o también defraudados, pero que jamás seria por ella, sino por lo qué paso en ese día.

La invitó a que se lo dijera a su familia y amigos, que nunca estaría sola si ella quería, y que el anciano le recordó, que si alguna vez tenia deseos por esa fruta o por esos días, se lo dijera, que él, la ayudaría. Haría en cada día una fiesta con frutas, luces y bebidas, pero con individuos que la respetarían.

Así fue como ella sin apéndice en la frente, se fue junto al anciano a ver a su familia, con la mirada dolorida y humillada, con el alma herida. Al llegar todos al verla, se quedaron paralizados, escucharon todo lo que ella sufrió en ese día, en las noches y días que hubo en el pasado y pidió perdón ahogándose en sus lágrimas sinceras.

Es cuando su mejor amigo desde que nació del árbol, se acercó a ella con ojos lleno de ira, pose desafiante, se acercó a ella, miro al suelo, cogió una piedra, la alzo y se corto su apéndice, diciendo a ella que no tenia la culpa de las malas acciones de los otros, tenia culpa de sus errores, pero que se aprende de ellos, no se crean traumas y menos pagarlo con las personas que no provocaron esa herida del alma .Lo dijo ya con los ojos llenos de amor, respeto y la dio un abrazo para que el dolor de ella lo llevaran a partir de ahora, juntos los dos.
Al ver esa acción el resto de la familia y amigos hicieron lo mismo, y todos se abrazaron para demostrar el verdadero amor, la verdadera protección.

El anciano viendo esto y tras quitarse el suyo, dijo de hacer ahora y para siempre, que en la primer día de cada individuo le crezca el apéndice, hacer una fiesta donde se recuerde lo bueno de ese día, el sentimiento de la verdadera familia y amigos, el poder de la verdad sobre la mentira, el de dudar de las promesa y palabras vacías, el de comprender que se discute, se defrauda, se comete errores, pero que no se transforman en traumas, que la fortaleza de un grupo no lo da un individuo, sino la unión de lo bueno y de lo malo de todos.

A partir de ese momento, de unos momentos de dolor, angustias, mentiras, esa familia, ese grupo de amigos vivió ahora y siempre, con la certeza que la unión hace la fuerza y que el camino fácil de la mentira es traumático y peligroso, y el camino duro de la verdad es placentero y seguro.


MORALEJA. No te creas las falsas promesas que te hagan, huye de los regalos de las cosas que no tienes y ansias, y aléjate de las personas que te adulan y no te dicen la verdad. Fíjate que los que te rodean aun que discutas, o no te den lo que tu tanto aclamas, siempre te respetan más, que los que te manipulan para conseguir lo que ellos te arrebatan. No hagas de un error un agobio, no hagas de lo que otros te hicieron, un trauma, y es mejor una vida de verdades dolorosas a veces, que una vida llena de mentiras o de ocultar cosas pasadas. Hay que culpar a los que hicieron las cosas y no a los que te ayudaron, incluso permitiendo tus mentiras.
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